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Enero , 2009



 

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LOS ORÍGENES DE LA ORDEN MASÓNICA

 
Los Fundamentos iniciáticos y esotéricos que constituyen los cimientos de la Idea Masónica, son tan antiguos como el hombre. Nuestras enseñanzas indican que la Masonería inició desde que existieron dos hombres de Ciencia y Virtud que se reunieron para ilustrar a los demás. En efecto, el espíritu masónico, la idea esencial retomada y reformada por nuestros fundadores de 1723, debió existir desde remotos tiempos, y seguramente no fue extraño al "primer hombre", si tal existió. Dicho espíritu fundamental, suponemos, se conservó en las Asociaciones Iniciáticas arraigadas en las antiguas civilizaciones, asociaciones en las cuales la Orden Masónica contemporánea encuentra sus raíces profundas y su principio espiritual, aunque sin derivar directamente de ellas. 
 
 


Nuestra Doctrina Interior, nuestra Gran Idea Esencial, nos ha sido legada por los Antiguos Misterios practicados en Egipto, Persia, Eleusis, Samotracia, etc. Misterios cultivados por los Druidas, los Godos, los Ecitas, los pueblos escandinavos, China, y por supuesto, nuestras Grandes Culturas prehispánicas, entre las que destacan la Olmeca, la Maya, la Tolteca, la Teotihuacana, entre otras. La esencia de las enseñanzas esotéricas de la Orden se centran en la Construcción del Hombre a través de la Iniciación. Esta construcción es básicamente interna y espiritual y se corona con la completa victoria del Espíritu (nuestro Compás) sobre la materia (la Escuadra), lo cual significa el dominio absoluto del alma espiritualizada sobre el cuerpo transformado en instrumento dócil, dominio que despierta sus dormidas facultades abriendo su sentido interno, dándole una visión intuitiva de la verdad y la acción directa del alma sobre el alma. Este era el secreto de la iniciación, y esta es también la vocación que se conserva nítidamente en nuestras Logias. La Francmasonería, en su aspecto interno y recóndito, tiene que ver con esta operación espiritual, y es ésta la transformación que busca en sus adeptos, haciéndoles que abandonen la Piedra Tosca de su condición profana e impulsándoles a que asuman la Piedra Cúbica de Punta, que es la condición propia del perfecto Iniciado.

 
 

 

Estas ideas, como decimos, no son nuevas, pues son tan antiguas como el hombre mismo, y siempre han anidado en su corazón generando un sentimiento insondable de religamiento espiritual con el Ser Supremo. Sin embargo, la "forma" exterior de la Orden adoptó la de la Arquitectura, y así, nuestros ancestros identificados en los Gremios de Constructores de la Edad Media europea, trabajaron la piedra para pulirla y colocarla en las grandes catedrales, abadías, edificios públicos y castillos que constituyen hoy el orgullo de aquél continente y de la cultura occidental. Estos Gremios de Constructores dejaron huella de su existencia en tales edificios, pero también en antiguos manuscritos (principalmente el Halliwell y el Cook), en los cuales nuestros fundadores de 1723 estudiaron las bases para constituir la moderna Masonería Especulativa o Filosófica. En este sentido, la Orden Masónica encuentra su revival en Inglaterra, precisamente con la constitución de la Gran Logia de Londres, la cual se considera internacionalmente como la Gran Logia "madre" de la Masonería moderna.

 

 
   
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