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Enero , 2009 |
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¿QUE ES LA FRANCMASONERÍA?
La Francmasonería es la Institución Orgánica de la Moralidad, comprendida como uno de los elementos del Ideal de la Humanidad. Su propósito es disipar la ignorancia, combatir el vicio e inspirar el amor a la humanidad. La Orden Masónica es una sociedad fraternal de pensamiento que trabaja para que sus miembros se superen a sí mismos en un marco de Libertad, Fraternidad, Igualdad, Tolerancia y Solidaridad con la humanidad.
La Orden Masónica no es un club, ni social ni de servicio, aunque como es consustancial con la naturaleza humana, ella tiene vida social y sus miembros, por virtud de sus principios altruistas y humanitarios, pueden realizar actividades de beneficio social de manera individual o en forma colectiva a través de la Logia. También requiere de cuotas financieras de sus miembros (unos $2,500.00 anuales, en el caso de la LOGIA CONCORDIA) que deben ser cubiertas sin sacrificio personal o familiar por parte de sus integrantes. En la Masonería, la amistad y la fraternidad deben constituir una oportunidad para servir a la comunidad y para estudiar los grandes temas del hombre y su relación consigo mismo, con los demás y con DIOS, a quien denominamos GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO.
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La Orden Masónica no constituye un partido político ni representa tampoco una tendencia política particular. Sin embargo, ello no significa, pese a que PROHIBE en sus Logias la discusión y la participación en política activa, que impida el análisis y el estudio de los problemas sociales. Los estudios masónicos son integrales y conducen al iniciado a un plano de consciencia no sólo espiritual y filosófica, sino también cívica y social, de modo que le permita evaluar críticamente las circunstancias del hombre en el mundo.
La Orden Masónica no constituye una religión, ni mucho menos pretende sustituir a ninguna de ellas. Sin embargo, EXIGE la creencia en un Ser Supremo (Gran Arquitecto del Universo), Causa Fundamental de todo cuanto Existe. Demanda también a sus miembros el respeto absoluto y la tolerancia más amplia a todas las Creencias Religiosas y, en nuestros estudios avanzados, nuestros hermanos investigan y meditan acerca del Fundamento Interior y Espiritual de todas ellas. Un mandamiento básico de la Orden Masónica dice «un masón está obligado, por su compromiso, a obedecer la Ley Moral, y si entiende correctamente el Arte no será nunca un ateo estúpido, ni un libertino irreligioso».
La Orden Masónica no es tampoco una sociedad de beneficencia pública ni privada; es, ante todo, una Asociación de estudios filosóficos e iniciáticos con carácter fraternal y humanitario, lo que obliga a que, en ocasiones, ayude a aquéllos que se encuentran en desgracia y desamparados. Cabe aclarar que la Masonería en los países anglosajones casi por entero se dedica a la beneficencia, haciendo a un lado el trabajo intelectual, espiritual y filosófico de sus miembros.
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La Orden Masónica no es una sociedad secreta, jamás lo ha sido ni lo será. Su naturaleza iniciática y esotérica le impone una disciplina de discreción y de silencio como elementos de superación y dominio del «Yo Interior» de cada individuo. La Francmasonería no se oculta ni labora en cavernas. Sus miembros son ampliamente conocidos en la comunidad, así como sus lugares de reunión, y a menudo, las Logias realizan eventos públicos denominados «Tenidas Blancas» en las que se realizan programas artísticos, culturales y de recreación, casi siempre para festejar sus aniversarios. La Masonería es una sociedad DISCRETA y exige a sus mimebros discreción con respecto a los asuntos masónicos. Se trata de una discreción nada diferente a la que se pide a los miembros de cualquier otra sociedad.
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La Orden Masónica no es una secta, porque tiene existencia propia y no se ha desprendido de ninguna corriente, ni religiosa ni filosófica. Sus ideas esenciales son muy anteriores a la existencia formal de las religiones positivas y organizadas. La Masonería anhela la Paz social y el Progreso de los Pueblos, respetando el orden social establecido, siempre que éste garantice los derechos humanos esenciales y, por supuesto, la plena libertad del hombre.
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La Orden Masónica no es una élite, porque este concepto denota una condición clasista, tanto desde el punto de vista económico como social e intelectual. La Masonería admite a los hombres de todas las condiciones sociales, económicas, políticas, ideológicas, profesionales, de todas las razas, nacionalidades, credos y convicciones, con tal que sean hombres libres y de buenas costumbres, que crean firmemente en Dios y en su Voluntad Revelada. Tampoco se trata de una
organización populista ni de masas, dado que su condición filosófica y sus altos fines, así como su naturaleza iniciática, le hacen ser profundamente selectiva, con la finalidad de garantizar una cabal comprensión de sus fines y conservar su naturaleza. Nuestras Logias, y CONCORDIA en particular, constituyen grupos heterogéneos en los que conviven lo mismo empleados gubernamentales, que profesionales de todas las ramas, empresarios, comerciantes, profesores, estudiantes, todos ellos UNIDOS por el Ideal de la Orden, el cual se sintetiza en la Fraternidad, la Libertad, el Amor al Progreso, el estudio de la Ciencia y la práctica de la Virtud.
Lo que la Orden quiere es que sus miembros y la propia humanidad, evolucionen y crezcan espiritualmente, libres de prejuicios y de dogmas, y esencialmente liberados de despotismos políticos y religiosos. De nuestros candidatos no queremos sino Honor, Virtud y Talento.
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La Francmasonería, por último, no es tampoco una agencia de colocaciones laborales ni un trampolín para obtener posiciones relevantes en el Estado, los partidos políticos o la sociedad. Sin embargo, el carácter fraternal que impera entre sus componentes, les obliga a una solidaridad y a un compromiso ético de auxilio y socorro mutuos. La ayuda y la cooperación de la Logia es para aquéllos hermanos que la solicitan prudentemente, siempre y cuando demuestren, con su trabajo y responsabilidad masónicos, que realmente lo merecen. Nadie tiene en la Orden derecho a exigir, si no se compromete previamente a DAR y efectivamente lo cumple.
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